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“OA cambió mi vida” 2018-01-16T13:17:01+00:00

Cómo OA cambió mi vida

He sido gorda desde que tengo memoria. La comida ha sido mi droga desde siempre, pero los atracones no aparecieron hasta que fui adolescente, fueron incrementándose cuando me fuí de casa de mis padres hasta llegar al límite insoportable que me trajo a OA.

Yo comía por todo. Si estaba cansada, enfadada, triste, estresada, aburrida, alegre, sola, en una fiesta. Para compensarme por un mal día, para festejar, porque no podía hacer otra cosa,…

En mis buena épocas empezaba una dieta cada día, para abandonarla por la tarde, atracarme hasta reventar y jurarme a mi misma que al día siguiente lo conseguiría. Me desesperaba porque estaba gorda y para soportarlo comía. Estaba encerrada en un circulo vicioso del que era incapaz de salir. Creía que lo había probado todo. Sabía que me estaba matando pero aún así no lograba parar. Hasta que por fin encontré OA y me agarré a ella como lo que era, la última esperanza, lo único que podía librarme del infierno que hacía sido mi vida.

Yo siento que la comida y el peso eran un síntoma, no la enfermedad y hasta que llegué a OA me pasé la vida luchando contra los síntomas, por eso no conseguía nada.

Aquí he aprendido sobre otras muchas cosas que también eran síntoma de enfermedad, los defectos de carácter. Yo ni siquiera sabía que los tenía, así que difícilmente podía darme cuenta de cuanto afectaban a mi vida y lo infeliz que me hacían.

Soberbia, ego, intolerancia, perfeccionismo, codependencia, ira, autocompasión, avaricia, …

Todo me sonaba a chino, al principio me negué a aceptar que tuviera alguno, luego los tenía todos y ahora agradezco saberlo para así poder mejorar cada día.

¿Cómo ha cambiado mi vida? Podría decir que mi vida ha cambiado por completo, pero no sería cierto. Mi vida es la misma de siempre, la que he cambiado he sido yo, consiguiendo que cada día agradezca lo maravillosa que es mi vida cuando antes me parecía que era un infierno.

Yo siento los doce pasos como un conjunto de instrucciones para vivir la vida. Donde antes solo había oscuridad, ahora hay luz, esperanza. Ahora sé dónde está el camino. Puedo separarme de él, puedo perderme, pero ya no voy dando palos de ciego porque sé dónde está, sé lo que tengo que hacer para sentirme bien.

Fragmento mi vida en espacios de 24 horas y la vivo lo mejor que puedo de acuerdo al programa, con fe y buena voluntad.

La mayor parte del tiempo vivo serena con respecto a la comida, sin perder de vista que soy comedora compulsiva y lo seré siempre pero con la certeza de que si sigo unas sencillas pautas estaré a salvo. Ya no siento ese impulso ante cualquier emoción de refugiarme en la comida. La comida sigue llamándome a veces, pero ahora se que es la enfermedad y que puedo no hacerla caso.

Ha habido un gran crecimiento espiritual en mi. Ni siquiera sabía lo que significaba la palabra “espiritualidad” cuando llegué a OA. Yo lo siento como la piedra angular de mi recuperación, lo que más serenidad me ha aportado. Pero sin olvidar que este programa se basa en tres pilares, físico, emocional y espiritual y que todos ellos son importantes.

En el aspecto físico también ha habido recuperación. He perdido 45 kilos. Aún así me siento más agradecida por mi crecimiento espiritual.

He aprendido a disfrutar

Yo como compulsivamente desde la adolescencia más o menos, aunque no he tenido consciencia de ello hasta que no empecé en OA.

Tengo marido y dos niñas de 9 y 6 años (3 años tenía la mayor cuando empecé  en los grupos y 8 meses la pequeña) mi vida aparentemente estaba bien, todos teníamos salud, mi marido un trabajo bueno con el que pude dejar yo de trabajar y quedarme en casa criando a las niñas. Todo debería estar bien…..pero yo no me encontraba bien, me encontraba vacía por dentro y me encerraba en el baño a llorar, sin saber lo que me estaba pasando ni porqué me sentía tan mal.  Mi marido (no se como…) me sacó por internet el test de las 15 preguntas y después de negarme a hacerlo varios meses, un día que me sentía fatal lo hice…y de 15, 13 fueron positivas…aún así me negaba a aceptar que lo que me pasaba es que mi vida era ingobernable a causa de comer de manera descontrolada…

Tras un verano horrible de gritos en casa, querer desaparecer una y otra vez y hacer sufrir a mi familia y a mi misma, empecé a asistir a los grupos, recuerdo el primer dia….me sentí como en casa, no pude parar de llorar en las dos siguientes reuniones al ver que había personas que hacían lo mismo que yo, que sus vidas estaban igual de hundidas que la mía y que habían salido adelante y que incluso eran felices……

Empecé a admitir mi adicción, a admitir que comía a escondidas desde joven, porque eso me hacía sentir más preparada para afrontar los exámenes, comía cuando estaba triste, para que se me olvidara la pena, cuando tenía miedo, enfadada, alegre….al final comía para todo y llegó un momento que la comida controlaba mi ira, así durante más o menos 18 años, hasta el punto de comprar comida, esconderla y esperar a que se fuera mi marido y mis hijas y comérmelo yo sola, sin que nadie me molestaba, prefería estar sola con la comida que con mi familia….

A partir de ver todo esto y no sentirme mala madre , ni mala esposa por hacer esto, sino porque estoy enferma, a partir de este momento  mi vida cambió, no voy a negar que tengo mis días difíciles y que el camino no es fácil, pero es el mejor camino que podía haber tomado en mi vida. Yo soy otra persona, que desconocía antes de ir a los grupos, me gustan muchas cosas en mi que antes no veía y muchas cosas que todavía tengo y se que tengo que ir puliendo, pero todo ha cambiado. Mi marido y mis hijas siguen siendo las mismas, pero yo no, yo los veo con un filtro diferente, en mi casa hay felicidad donde antes solo había enfados, hay risas , hay juegos, yo disfruto de mis hijas como nunca pensé que podía hacerlo. La relación con mi marido también ha cambiado, con amigos, con mis padres, hermanos, todos siguen siendo los mismos, pero yo tengo un programa que me ayuda a vivir la vida y disfrutar de ella sin utilizar la comida para tapar mis emociones, doy gracias todos los días por ello, porque en definitiva lo que estoy haciendo es vivir, con todo lo que ello conlleva, porque antes no vivía, antes sobrevivía….

¡¡Feliz 24 horas!!

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