La comida me ciega, es una droga fortísima y letal. La comida me anula, me quita el sano juicio y me quita todas las capacidades que yo, como persona tengo. La comida hace que no vea la realidad en la que vivo. La comida hace que no sea posible la aceptación de mi vida ni de mi persona. La comida hace que mis sentimientos se ahoguen. La comida hace que ese dolor casi crónico, aún duela más. La comida abre las heridas y no deja que estas cicatricen. La comida es autolesión diaria. La comida hace que mi vida sea la esclavitud más dolorosa, profunda y que cada día sea como un cuchillo que se me clava en mi interior.

La comida borra mi esencia y hace que viva en un mundo paralelo imaginario e inexistente. La comida hace que todo el día esté delirando.

Tengo una capacidad muy grande para amar, para vivir, disfrutar y compartir. Tengo gran capacidad para ser tenaz y perseverar, tengo gran capacidad para superar esta terrible enfermedad que me consume.

Soy impotente ante la comida, y ahora, mi vida es ingobernable. Soy una esclava, que vive por y para comer.
Estoy enferma, y mi enfermedad ya esta muy avanzada, a pesar de mi «corta» edad comparado con la mayoría de miembros de OA.

Hoy, 20 de septiembre de 2020, me rindo. Ya no puedo más. Me rindo, porque estoy exhausta, me rindo porque estoy sin fuerzas, me rindo porque soy una esclava que ha perdido su condición de persona, me rindo porque la enfermedad me mata.
Hoy, solo por este mismísimo instante, prometo no luchar contra mi, no voy a luchar contra mi enfermedad, no voy a luchar contra la comida ni contra mi fuerza de voluntad.

Hoy no lucho. Hoy agradezco estar viva y tener todo lo que tengo, aunque ahora lo haga a ciegas. Hoy no veo, a causa de mi enorme compulsión por la comida. Estoy ciega e invalida. Y aún así, solo por hoy, solo por este instante, agradezco a ciegas.

Hoy reconozco mi impotencia ante la comida.

La comida me ha hecho perder la fe, la comida ha hecho que no crea en nada, no creo en mi, no creo en las cosas buenas ni creo en mi capacidad de desesclavizarme.
Hoy me ahogo en un dolor punzante, día y noche me entrego en cuerpo y alma a las garras nocivas de la comida y soy presa de la compulsión y la ansiedad.

Hoy no tengo fe. Hoy mi capacidad de creer en mi, y en todo lo que puedo conseguir, ha desaparecido. Hoy no encuentro sentido a nada de lo que hago en mi vida. Hoy me cubre la desesperanza máxima.

Hoy, a pesar de toda la compañía, a pesar de la ayuda de OA, y a pesar de todo lo bueno que poseo, hoy me siento sola y desamparada. Hoy estoy inmersa en una rueda que cada vez gira más rápido y no se detiene nunca.

No tengo un poder superior que me guíe. Hoy he perdido la fe y la confianza en encontrarlo.

A pesar de todo, solo por hoy, y sólo por este momento, hago como si tuviera un poder superior, hago como si viera una luz al final del túnel, hago como si supiera que todo va a salir bien, hago como si tuviera todas las fuerzas del mundo y como si el amor me invadiera mi corazón. Hago como si un halo de esperanza me recubriera el cuerpo.

Solo por hoy sigo adelante y no me detengo, hago como si pudiera ver y no estar ciega y paralizada por el miedo y el cansancio.
Solo por hoy y por ahora, hago como si mi confianza, mi fe, mi amor y mi esperanza estuvieran en mí.

Laura, comedora compulsiva.