Paso 7

El enunciado del Paso 7 dice:

“Humildemente le pedimos que nos liberase de nuestros defectos”. Después de varios años siguiendo el programa, hoy, hay un par de palabras de este paso que me han invitado a la reflexión.

Cuanto más lo leo, más posibilidades de reflexión encuentro, pero voy a detenerme en estas dos: humildemente y liberase.
Creo que en mi trayectoria personal mi actitud y comportamiento han sido en gran medida, fruto de la humillación, incluso auto humillación. La palabra humildad no casaba bien ni con ello ni con mi orgullo. Pero ahora, que siento en mí una liberación progresiva de esa auto-humillación, me siento más cerca de aceptar una posición interna de humildad sin humillación.

¿Qué es para mí la humildad? Es sentir que yo no tengo las respuestas, que no tengo la razón ni en todo ni en nada, que la primera idea que viene a mi mente es “no lo sé” y además soy capaz de decir públicamente que no lo sé, pero eso sí, tengo disposición para comenzar un proceso de reflexión solitario o compartido.

Sentir que “yo no tengo razón” me libera. Ser consciente desde mi interior que no estoy en posesión de la verdad me aporta una gran libertad de acción, relación, de cometer errores, etc.
Instalarme en el “no sé” me libra de mi afición a dar consejos, así dejo de inducir a otros que cometan los errores que les propongo cuando me creo en la posesión de la verdad.
Situarme en el “no sé” me abre la puerta a escuchar a otras personas con mente más abierta.

Todo esto es ahora para mí humildad. Seguramente mi concepción de esta palabra todavía se amplíe, pero hoy, solo por hoy este es mi pensamiento, mi sentir, mi vivencia y mi actitud hacia la vida en un alto porcentaje.

Esta comprensión de “la humildad” me lleva a aceptarla, y asumirla como un valor en mi vida, aunque los ecos de los rescoldos de la auto humillación como forma de vida resuenen todavía en mi interior.

Esta reflexión me conduce a mi nuevo sentir de la expresión “liberase” de este paso en mi vida.
Antes creía que si mi Poder Superior me liberaba de mis defectos, los eliminaba, con lo cual para mí la continuidad era un “hueco en mí” si no tenía mis defectos ¿Qué iba a tener? ¿Cómo iba a ser yo?
Me gusta tener conciencia de mí yo, conciencia de mi propia continuidad como persona. Quiero cambiar, necesito cambiar, pero deseo que la conciencia de seguir siendo yo misma continúe.

La idea de que el Poder Superior me libere de mis defectos, no tiene por qué ser que me los quita de un plumazo y ya está.

Hoy he vislumbrado esa liberación de otra manera:
Mis defectos son rasgos de mi misma, que en mi aspecto enfermo muestran una faceta y que en mi yo saludable abunda más otra faceta más positiva.

Esto entiendo yo que es liberarme de mis defectos.
Ya no soy su esclava, ya no dependo de ellos para sobrevivir, la vida o lo que sea cuida de mí. Puedo notar el aspecto benevolente de los rasgos de mi carácter y mi personalidad.

A menudo surge el ejemplo de la terquedad como defecto y la perseverancia como cualidad positiva, esta transformación es para mí la liberación del defecto. Mi rasgo de empecinamiento sigue ahí, en la medida que me permite continuar en algo sin obcecación muestra su lado positivo y beneficioso para mí.

En cuanto a su lado negativo tengo numerosos casos prácticos en mi propio pasado y alguno se asoma también en mi presente.

Toda esta reflexión me aporta esperanza para vivir mi día a día cada vez mejor, más satisfactoriamente, apreciando mi propio bienestar que en gran medida me lo da la perspectiva con la que vivo mi vida.

Hasta la fecha, la gran escuela para todo esto ha sido OA.
Solo por hoy.

2019-07-02T21:48:44+02:00

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